Mientras algunos quieren que nuestra profesión desaparezca, otros como Pablo Neruda nos escribe un poema.
Nadie nos entendió mejor que Neruda. Su «Oda al laboratorista» (1954) debería estar en los muros de todo laboratorio. Como glosarla sería ofenderla, va completa y sin corte de verso:

Colegio de Bioquímicos de Tucumán